Vol 2. Núm.2 - Educación Continua
Errores y Problemas Relacionados con la Evaluación del Paciente con Dolor
Tomado de: Guías para la prescripción racional de analgésicos
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Los siguientes seis puntos constituyen los errores mas frecuentemente identificados en América Latina relacionados con la evaluación del paciente con dolor:
NO CREER EN LA INFORMACIÓN DEL PACIENTE
El indicador más confiable de la existencia e intensidad del dolor es el informe del paciente. Ni el comportamiento, ni los signos vitales pueden sustituir el informe del paciente. Si existe discrepancia entre el comportamiento del paciente y la intensidad reportada del dolor, esta diferencia se debe discutir con el paciente.
FALTA DE VALORACIÓN PERMANENTE DE LOS PACIENTES
Para determinar la eficacia de cualquier intervención terapéutica, se debe valorar el dolor a intervalos regulares, ajustar la dosis del analgésico y la frecuencia de administración, o suplementar la terapia con dosis adicionales de analgésicos para el manejo de los episodios de exacerbación (analgesia de rescate). Un dolor de intensidad mayor de 4/10 o un dolor de intensidad “moderada” requiere la iniciación del tratamiento analgésico o de la reevaluación de la efectividad del mismo.
OLVIDO DE LAS POBLACIONES ESPECIALES
Los pacientes con incapacidad para comunicarse adecuadamente, requieren consideración especial para la valoración del dolor. Este es el caso de los neonatos, de los niños pequeños, de las personas con retraso mental, de los pacientes con demencia o de grupos étnicos o de migrantes con limitaciones de lenguaje. En estos pacientes es conveniente el uso de escalas de medición más simples. Ante la duda de la presencia de dolor debe asumirse que hay dolor e iniciar el tratamiento.
CONCENTRARSE SOLO EN EL MANEJO DEL DOLOR Y OLVIDAR LA CALIDAD DE VIDA
Además de cuantificar la intensidad de dolor, también se debe preguntar sobre el impacto del dolor y de los analgésicos en la funcionalidad y en la calidad de vida, puesto que los objetivos del tratamiento del dolor son disminuir su intensidad y permitir que el paciente pueda movilizarse y ser capaz de reasumir sus actividades habituales.
NO INVESTIGAR LA NATURALEZA DEL DOLOR
La clasificación del origen del dolor puede orientar el uso de medicamentos específicos; por ejemplo los AINEs y los opioides son útiles en el tratamiento del dolor por lesión de tejidos (dolor nociceptivo). Los antidepresivos, el tramadol, los antiepilépticos y 0el parche de lidocaína al 5%, son de elección en el tratamiento de dolor neuropático.
IGNORAR O SUBTILIZAR LOS MÉTODOS NO FARMACOLÓGICOS
Con frecuencia se desconocen las indicaciones de los métodos no farmacológicos. Estos métodos pueden ayudar a reducir el consumo de analgésicos y a mejorar la calidad de vida de los pacientes.
NOTA: Tomado con autorización del libro “Guías para la prescripción racional de analgésicos” de Patricia Abella y German Ochoa. Farmaproyectos, Bogotá, 2006. |