Vol 2. Núm.3 - Editorial
Consideraciones sobre la Palabra Algología
J.J. Ríos Girard y J.A. Aldrete
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INTRODUCCIÓN
La especialidad de la medicina dedicada al estudio, diagnóstico y tratamiento del dolor, así como sus manifestaciones relacionadas ha recibido varias denominaciones desde su inserción hace más de medio siglo (1). Quizá tratando de aplicar vocablos que fuesen comprendidos por el personal médico, paramédico y sobre todo por el público, se adaptaron términos como “Clínica del Dolor”, “Manejo del Dolor” (2,3) y aun la organización internacional que primero se formó y que ha guiado la nomenclatura de esta incipiente especialidad se tituló “International Association for the Study of Pain” (IASP) ha incorporado especialistas de diferentes disciplinas y al mismo tiempo asegurando que no trata de invadir los territorios de otras especialidades colindantes (4).
En lugar de nombrarse con un vocablo originándose de una raíz griega, seguida de “logos o logia” como lo han hecho, la gastroenterología, proctología, otorrinolaringología, oftalmología, etc., se ha llegado al extremo de incluir la palabra que precisamente describe el síntoma predominante a tratar “dolorología”.
En 1997, uno de los autores de este artículo (JAA), en una sesión de planificación para escribir y publicar un libro en castellano sobre esta disciplina, la discusión inclinada a seleccionar un título apropiado fue acalorada y prolongada cuando debatimos si llamarlo “Tratado de “algiología” o de “algología” (5)
Aceptando que en la actualidad, tanto el público como los profesionales, hemos madurado suficiente quizá para reconocer una especialidad ya establecida. Hemos hecho una revisión de los diferentes diccionarios y enciclopedias de los idiomas castellano e inglés y ahora pretendemos proponer un vocablo que defina el nombre específico de la especialidad e identifique a los médicos dedicados a la misma.
Reconociendo que los vocablos contendientes son algiología vs. algología procederemos a identificar las bases que nos han llevado a una decisión lógica, práctica y que sea aceptable cacofónicamente hablando en cualquier derivación.
En 1953 Bonica (1) definió los términos:
ALGOLOGÍA: la ciencia que estudia el dolor, sus manifestaciones y tratamiento
ALGÓLOGO: médico especialista en el estudio y tratamiento del dolor
Supuestamente del griego algos = dolor y logos = tratado.
Estos mismos términos han sido adoptados por algunas sociedades profesionales como la Asociación Mexicana para el Estudio y Tratamiento del Dolor (AMETD) desde 1980 (3) sin embargo, buscando antecedentes desde el punto de vista semántico que apoyaran tal vocablo, encontramos que en 1928, el Gran Diccionario Inglés/Español de Arturo Cuyas (6) definió el vocablo algology como “el estudio de las algas”, término también aplicado por Webster en su diccionario en 1951 (7). Además en la Nueva Enciclopedia Sopena (8) se define la palabra algología como “tratado de las algas y al algólogo como la “persona versada en algología” o “científico que investiga sobre las algas y estudia sus propiedades y aplicaciones” (9) a diferencia de las definiciones que nosotros les hemos atribuido.
Subsecuentemente el Nuevo Diccionario de la Pronunciación de las Lenguas Inglesa y Española en 1957, Mario Velásquez (10) define el vocablo algología en ambos idiomas como la “rama de la botánica que trata de las algas marinas”, en 1960 el Diccionario del Español Moderno de Martín Alonso (11) también lo define como el “tratado de las algas” y en 1976 el Diccionario Enciclopédico Quillet (12) refiere “algología: f. Bot. parte especializada de la botánica que trata del estudio de las algas, derivada del latín “alga = alga y logos = tratado, voz griega”. Igualmente enlista el vocablo como prefijo en algunas palabras compuestas como por ejemplo:
algioglandular: perteneciente a una acción glandular resultante de un estímulo doloroso
algiometabólico: perteneciente a cambios metabólicos resultantes de estímulos dolorosos
algiomotor: producto de movimiento doloroso con espasmos o disperistalsis.
No fue sino hasta los ´70s y después cuando aparecieron definiciones en la literatura médica como en el Diccionario Terminológico de las Ciencias Médicas (13) y en el Diccionario de Términos Médicos Inglés/Español, Español/Inglés publicado en 1976 (14) en el que aparece en inglés el término algology, traducido al español como algología, para definir “la ciencia que estudia el dolor, sus manifestaciones y tratamiento” y usa el vocablo “algologista” para definir al especialista en algología. Considerando las aplicaciones tangenciales de Nalda, Felipe (2), García Olivera (3) y concluyendo con la obra maestra de Bonica (14,15) proponiendo el concepto de relación interdisciplinaria, de los que se derivó la necesidad de identificar una especialidad médica y a los especialistas que se dedicarían a ella.
Por otro lado, el vocablo “algia” está definido en diferentes diccionarios de la lengua española (16) y en inglés (17,18) de términos médicos (19) como “(del griego algo) elemento compositivo que entra propuesta en la formación de algunas voces españolas con el significado de dolor” (11,19) agregando además “palabra de procedencia griega que significa dolor, dolencia. Se emplea generalmente para indicar un dolor localizado en puntos bien circunscritos de la superficie cutánea. Como sufijo, la palabra algia origina una serie de nombres compuestos que indican diversas formas de dolor: neuralgia, cefalalgia, lumbalgia, etc.” (14,19).
Pensamos que el error semántico se creó porque las personas que acuñaron y tradujeron los vocablos algology y algologist no consideraron que tal término ya había sido adoptado para otra disciplina diferente (3,4,5,6,22), la referida a las algas y demás y como refiere el famoso miembro de la Real Academia de la Lengua Española Pedro Laín Entralgo (20) refiriéndose a una mala aplicación de una palabra que debía ser incluida en el lenguaje médico de los “desórdenes funcionales” explicando que son aquellos “que afectan a la significación de la palabra pronunciada o escrita”.
En efecto, hay palabras correctamente usadas en cuanto a la forma escrita e incorrectamente aplicadas en cuanto su función significativa; el vicio semántico pudo haber surgido en el proceso de formación de una palabra cuyo verdadero significado se ignora, por ejemplo cuando algunos usan el término “álgido” intentando referirse a críticamente doloroso olvidando que “álgido” se refiere a helado (20).
No debe de sorprendernos que los vocablos “algólogo” y “algología” causen confusión porque la mayoría de la gente identifica al vocablo “algo” como un pronombre indefinido (19,20) y no con la acepción de dolor que irónicamente podemos mal interpretar al algólogo como el especialista en “algo” y ¿en qué? pues el Diccionario Enciclopédico Quillet define algo como (del Latín aliquod, en el sentido aliquid: alguna cosa) pronombre indefinido que funciona como un sustantivo masculino y expresa el concepto general de cosa sin otra determinación que su simple existencia y se opone a nada (12).
Similarmente, el Diccionario de la Lengua Española publicado bajo la dirección de José Alemany de la Real Academia Española y editado por Ramón Sopena, sin fecha de edición (21) pero con una lista de obras consultadas, de las que la más recientemente está fechada en 1917 define “algologia: (de alga y el gr. logos tratado) o sea tratado de las algas y algólogo: persona versada en algología”. Tal cita bibliográfica antecede cualquier cita en la literatura médica.
Otros términos como “algesia” han sido también propuestos, refiriéndose a una decisión dolorosa pero no implica precisamente dolor como tal, y no es símil a las otras especialidades médicas ya mencionadas, además la palabra “algesiologista” es cacofónicamente inaceptable; diferentes autores han publicado definiciones casi iguales para una exagerada sensación del dolor (22,23) o específicamente definiendo su significado del (griego algesis = sufrimiento) (14,24,26,27) que obviamente no es sinónimo de dolor y tiene otras implicaciones de circunstancias emotivas.
Otro vocablo que se ha sugerido es “dolorología” (13,14) que además de padecer el mismo problema al hablarse, se limita a naciones que tienen idiomas derivados del latín por lo que también es inadmisible cacofónicamente, sobre todo cuando se aplica al especialista o “dolorólogo”, si esperamos usar un término único que sea aceptado, entendido y aplicado globalmente (25). Definitivamente es necesario identificar a la especialidad y a los especialistas con un término apropiado y específico que todos entiendan y que eventualmente el público acepte. Ya que no es posible que algología y algiología sean homónimos para definir dos ciencias, completamente diferentes, en botánica y en medicina creando una confusión inaceptable.
En conclusión, basándonos en la revisión bibliográfica mencionada, el uso previo por otra disciplina de algologia, y reconociendo que quizá se provoque cierto debate, queremos proponer los siguientes vocablos y sus definiciones a la comunidad de algiólogos:
“ALGIOLOGÍA es la ciencia que estudia el dolor, sus manifestaciones, diagnóstico y tratamiento.”
“ALGIÓLOGO sería el médico especialista en el diagnóstico, tratamiento y el estudio del dolor.”
Además de ser más eufónicos, pueden ser más identificables con el dolor ya que estamos acostumbrados a la aplicación del sufijo algia como cefalalgia, braquialgia, otalgia, etc.
La Real Academia de la Lengua Española insiste que no pueden imponer términos sino que los define para que los hispanoparlantes los usen y así eventualmente sean adoptados permanentemente. Asumiendo que los algiólogos los acepten, nos incumbe informar a colegas, pacientes, autoridades, escritores y demás para que esa aceptación se difunda a todos los sectores del grupo salud y al público.
En esta forma cumplimos con la norma de la Real Academia y aplicamos el principio propuesto por José Alemany (21,29) “El lenguaje no se estanca; está sujeto a evolución, mientras es lengua viva, remózase constantemente, y, al propio tiempo que incorpora a su caudal nuevas voces y expresiones”.
REFERENCIAS
- Bonica, JJ. Prefacio. In the management of pain. JJ Bonica (ed). Lea & Febiger. 1953:pp. 7-10.
- Nalda F. Estado actual de la lucha contra el dolor. Anestesiología 1979:7:23-30.
- García Olivera V. Sobre la importancia de la clínica del dolor en nuestro medio. Anestesiología 1980: 7: 63-66.
- International Association for the Study of Pain. Pain terms: a list of definitions and terms on usage. Pain 1979:6:249 y 1982:14:205.
- Aldrete JA. Introducción. En tratado de algiología. JA Aldrete (ed). JGH Editores, México. 1999. pp. 22-23.
- Cuyas AA. Gran diccionario inglés/español. Barcelona, España: Talleres Gráficos de SGA, 1928.
- Webster´s New Collegiate Dictionary. 2ª. Ed. G&C. Springfield, Mass., USA: Merrimam Co. Publishers, 1951.
- Nueva Enciclopedia Sopena. Diccionario de la lengua española. España, Ramón Sopena, 1955.
- Diccionario Hispánico Universal. Enciclopedia ilustrada. W.M. Jackson, Inc. Editores, 1957.
- Velásquez CM. Nuevo diccionario de pronunciación de las lenguas inglesas y española. Edición especial preparada para la enciclopedia Barsa. New Jersey: Prentice/hall, inc. Englewood Cliffs, 1967.
- Alonso M. Diccionario del español moderno. 3ª ed. Tolle, Lege. Madrid, España: Aguilar Ediciones, 1960.
- Diccionario Enciclopédico Quillet. 6ª ed. México, Cumbre, 1976.
- Diccionario terminológico de ciencias médicas. 11ª. Ed. México: Salvat Mexicana, 1974.
- Ruiz T. Diccionario de términos médicos inglés/español, español/ inglés, 7ª. Ed. Iatros. Ediciones Médicas, 1976.
- Bonica JJ. Definitions and taxonomy of pain. En: The management of pain. 2nd ed, Lea & Febiger, Philadelphia. 1990: pp.18-27.
- Diccionario Enciclopédico Abreviado. Tomo I. 6ª ed. Espasa/Calpe. Madrid. 1954.
- The New Encyclopedia Britannica, 15th ed. 1993.
- The American Heritage Dictionary.
- Diccionario Médico, 5ª ed. Barcelona, España, Teide, 1975, reimpresión 1980.
- Lain EP. Lenguaje médico: desórdenes funcionales. Perfiles Lederle, 1994; 41: 2.
- Diccionario de la Lengua Española. 19ª ed. Madrid, Espasa/Calpe, 1970.
- Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano. W.M. Jackson, Inc. 1928. Ferris Printing Company. Nueva York, Estados Unidos de Norteamérica. Tomo II
- Diccionario Enciclopédico Salvat. Salvat Editores. Barcelona, España,1967.
- Diccionario de la Lengua Española. 19ª ed. Madrid, Espasa/Calpe, 1970.
- Diccionario Enciclopédico de Educación Especial. Vol. I. Diagonal/Antillana. Madrid. Mayo,1986.
- Enciclopedia Básica Danae. Vol. I. Ediciones Danae. Barcelona, España, 1977
- Diccionario Enciclopédico de Educación Especial. Vol. I. Diagonal/Santillana. Madrid. Mayo, 1986.
- Bonica JJ. Bloqueo nervioso en la clínica del dolor multidisciplinaria. Bloqueos nerviosos en anestesia y tratamiento del dolor. España: Ediciones Doyma, 1991: 1141/1168.
- Diccionario de la Lengua Española. Dirección de José Alemany de la Real Academia Española. Ramón Sopena ed. Sin fecha de edición, pero con una lista de obras consultadas con fecha de 1917.
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Dr. Juan José Ríos Girard* y Dr. Jorge Antonio Aldrete**
*Algiólogo y anestesiólogo. Expresidente de la Asociación Mexicana para el Estudio y Tratamiento del Dolor (AMETD). Coatzacoalcos, Veracruz. México. Jefe del Departamento de Clínica del Dolor del Hospital Regional de Coatzacoalcos de Veracruz
E-mail: riosgirard@prodigy.net.mx
**Algiólogo y Anestesiólogo. The Arachnoiditis Foundation, Inc |